transfóbico?
La colonialidad hegemónica con sus mecanismos y dispositivos homofóbicos se ha valido de diversas estrategias para patologizar, homogenizar e invisibilizar, nuestras identidades (genéticas, gonadales, psicosexuales y psicoafectivas) y el ejercicio de nuestras nuestras sexualidades.
Estoy en contra de cualquier política deliberada de homogenización biopolítica del cuerpo, ideas, pensamiento y practicas; opuesto a cualquier biopolítica de normalización alentada por la clínica y la industria farmacéutica neoliberal; rechazo toda manipulación de nuestros cuerpos alentada por la tecno-industria, la experimentación de la mafia de laboratorios neoliberal y sus aparatos ideológicos del poder construyen identidades performativas, necesidades creadas, tratamientos experimentales y plastias. Que son en realidad biopolíticas de disciplinamiento, domesticación fascista y practicas eugenésicas, con su consecuente desaparición de la diversidad.
La colonialidad hegemónica con sus mecanismos y dispositivos homofóbicos se ha valido de diversas estrategias para patologizar, homogenizar e invisibilizar, nuestras identidades (genéticas, gonadales, psicosexuales y psicoafectivas) y el ejercicio de nuestras nuestras sexualidades. Desde antes de Jhon Money*, y hasta nuestros días teniendo de aliados a la cientificidad, la clínica, la industria farmacéutica, se han producido mecanismos y dispositivos de naturalización de la enajenación y cosificación de nuestros cuerpos. Sostenida transversalmente por los canones de colonialidad del poder, saber, ser y estar. Por ello, no hay gente blanca o con privilegios interviniendo su cuerpo para hacerse indio racializado, negro discriminado, poniéndose huellas de leprosorio, mutilando su cuerpo para obtener alguna discapacidad, extrayéndose los dientes como miles de empobrecidos tercermundistas o reduciéndose el pene, para perder privilegios de raza, clase u extracción social o hegemónica identidad sexista.
El enmascaramiento, siempre es a la inversa, del excluido hacia los patrones hegemónicos. La farsa del exitismo o libertad enmascara y reafirma los parámetros, y privilegios de la colonialidad hegemónica. La condena de ser - estar “diferente, empobrecido, oprimido, enloquecido, racializado, discriminade, segregade” te impone deliberadamente buscar la "aprobación del establishment" para ser aceptado, adoptar sus estéticas, sus prácticas, sus utensilios y remedos de poder. Para ello debes enmascararte y pelear para parecerte a tu enemigo, el dominador, al amo, el hegemón y su mirada omnisciente. Y ese hegemón siempre es el patriarcado, los estereotipos del machismo, el sexismo, la mercadotecnia de la belleza, las aspiraciones consumistas y mercantilistas del exitismo hegemónico neoliberal. “Y atrasito viene el filtro de la raza y lo bello; y a un ladito el filtro de la clase y el dinero; y al otro ladito el filtro de la apariencia, el perfume y la marca de ropa. Ahora son los viejos, luego los pobres, luego los indígenas, luego los negros, luego los que parecen marica, luego las trans, luego los sin título, luego los con VIH, luego los que no son bellos, luego los que no son chicos reality, luego los que no tiene padres banqueros y luego, y luego y luego hasta el infinitum. Y en todos ellos radica el filtro naturalizado de la marca heterosexual de clase, de raza, de la educación privilegiada (de la que históricamente hemos sido expulsados)”. **
La diversidad es la realidad y no la homogenización, así lo evidencio Margaret Mead*** con sus estudios en sociedades polinésicas, donde los hombres se alejaban de los estereotipos del colonizador – conquistador y las mujeres tenían practicas cercanas al matriarcado. Hace unas décadas Susy Shock*** dijo, “reivindico mi derecho a ser un monstruo”, pero hoy, ese monstruo esta disciplinado, domesticado, cosificado y enajenado por el mercado aspiracional y sus biopolíticas neoliberales. Jugando a construir jerarquizadas identidades y subjetividades performativas que reafirman transversalmente las situaciones y condiciones de colonialidad.
Esta situación y condición responde a neoliberales políticas eurocéntricas, fascistas y eugenésicas, porque no reconoce la diversidad y la otredad sino busca homogenizarnos. Así también lo enunciado Claudia Rodríguez: “Creo que estamos siendo todavía colonizadas, estamos siendo neoliberalizadas las travestis. No hacemos reflexión respecto de cómo, por ejemplo, nos paramos frente al mundo, nos instalamos con nuestra lucha, con nuestro derecho a salud, por ejemplo. Me parece que siempre el norte o donde debemos ir es lo blanco, es lo académico, es el neoliberalismo. Yo siento que los discursos muchas veces son para ser buenas consumidoras finalmente. “ *****
Estamos frente a una seudo libertad opresiva que nos condena al enmascaramiento con su relación subyugada de colonizador - colonizado, con dispositivos de naturalización resemantizada permanentemente. Donde no hay dialéctica, evolución o sujetos creando cultura, sino reafirmación de los patrones omniscientes de la hegemonía eurocéntrica y colonial. Diciéndonos que, no valemos como humanos, sino por cuanto podemos comprar, en la boutique, tienda, mercado, mall neoliberal. Poniendo nuestros cuerpos y existencia en riesgo y al servicio de las aspiraciones y estereotipos del patriarcado, machismo, sexismo eurocentrismo y colonialidad. Por ello hay una larga cola para inyectarse, medicarse, ponerse plastias (tetas y nalgas más grandes, o agrandamientos de penes, pectorales, muslos etc). Así terminamos con ofertas de diversa naturaleza desde legales positivistas, hasta plastias pasando por la manipulación e intervención de nuestros cuerpos como ratas de laboratorio.
Todo esto alentado por la hegemónica gobernanza mundial, sus agendas multilaterales, las financiadas agendas impuestas por la cooperación internacional y el activismo lgtb subsidiario y subalterno. El mismo que también reproduce las jerarquizadas relaciones de colonialidad. He invisibiliza la autonomía, el pensamiento crítico, las expresiones y practicas contestatarias u decoloniales.
Así, la lucha por NO ser discriminados, a existir, a la vida y a ser tratados como HUMANOS, se ha enmascarado convirtiéndose en una lucha por el reconocimiento de la autopercepción y la subjetividad estrictamente individualista y hedonista del neoliberalismo. Al ser Individualista, la hegemonía, el sistema, modelo y sus mecanismos y dispositivos biopolíticos, no quiere mujeres trans luchando para eliminar parámetros sexistas sino para reafirmarlos; no quiere hombres trans cuestionando los parámetros de dominación, fuerza y masculinidad machista sino para reafirmarlos. Para ello oferta dispositivos mercantilistas y consumistas, de diversa naturaleza, desde románticas, clínicas y legales hasta conjunto de posibilidades de una seudo libertad fáctica o de hecho, disfrazadas de reconocimiento o satisfacción de demandas creadas.
Las mutilaciones e intervenciones para obtener cuerpos sojuzgados y sometidos a existido históricamente. (eunucos, castrati, la circuncisión, infibulación, estiramiento del cuello). También las practicas eugenésicas jurídicas y políticas que asientan el ideal de belleza occidental son de larga data, el mejoramiento de fenotipos del racialismo, los certificados médicos prenupciales teutones y escandinavos, las relaciones endogámicas de la aristocracia hasta el exterminio de gitanos, anormales y judios. Y siempre a sido manifestaciones de dominación y poder. El sujeto subyugado era el intervenido y nunca era una manifestación de libertad. eran “los o el otro hegemónico” quien te asignaba un rol y te construían desde sus aparatos ideológicos del poder, naturalizando la enajenación y cosificación del cuerpo esclavizado o sojuzgado.
Ante ello, Considero que la realidad Trans nos pone frente al desafío de repensar un nuevo sujeto histórico y replantear las demandas de sus derechos. Y que la lucha no ha de ser, solo para que el poder visualice y reconozca su autopercepción, sino que se reconozca una realidad.
Las leyes para el positivismo residen en la naturaleza de las cosas y no en autopercepciones. En ese orden de ideas, la realidad nos dice que la visualización genérica, externa o genital es insuficiente, que no hay solo hombres y mujeres, sino también sujetos históricos, que cuestionan el determinismo biológico. Por tanto, la lucha que nos convoque podría ser por la inclusión de una nueva identidad. La identidad trans (T) en el documento de identidad. Es decir, no solo habría sexo Hombre -Mujer sino también la opción T o MNB (Mujer No Biologica) HNB (Hombre No Biologico). Y luego si los cyborg personas, que se implantan dispositivos electrónicos, necesitan una legislación identitaria, se adicionaría la opción C. y asi sucesivamente. Sujetarse a las opciones Hombre -Mujer, del dimorfismo sexual es una impostura, que solo complace a la episteme de la colonialidad. El mismo tendría implicancias en el sistema de salud y sus prácticas homofóbicas, para no asignar exámenes de útero en mujeres trans o requerir examen prostático a Hombres Trans u cualquier otro de implicancias para su salud.
En ese mismo orden de ideas, hace falta legislar un registro de intervenciones o modificaciones corporales, por sus implicancias en la administración de justicia penales. Pues la informalidad y desorden pone en riesgo a sus consumidores, así como a la administración de justicia, por los casos de intervenciones y modificaciones corporales en reos contumaz, evasores de la justicia, requisitoriados, y delincuentes, ya es una realidad.
Igualmente, los impedimentos administrativos por el cambio de nombre, no deberían estar basados en la Discriminación por orientación identitaria, sexual u género, sino en sus implicancias en la administración de justicia y penal. Los casos de la ex congresista Cecilia García con dos DNI, y el caso de cambio de identidad de Cesar Cataño. Nos dicen que también hay una instrumentalización del cambio de nombre para evadir la administración de justicia.
Desde el ejercicio de una sexualidad no heteronormada, disidente, contracultural y víctima de la homofobia, el machismo, sexismo y patriarcado. Considero que las acusaciones de Transfóbico son insuficientes, pues no observa la diversidad de posiciones decoloniales, critico ideológicas y sujetas a revisión. Al adoptar las estrategias homogeneizadoras y hegemónicas, de banalizar, frivolizar, simplificar y reducir la crítica a un plano de intrascendencia, contribuyen a reforzar estructuralmente las prácticas de la colonialidad hegemónica de invisibilizaciòn y omisión. No soy transfóbico, ello no me impide una mirada crítica y al principio de realidad y consecuencia.
*https://es.wikipedia.org/wiki/John_Money
** https://yanavico.lamula.pe/2016/10/27/a-la-opinion-publica-sobre-promsex-el-jne-y-la-escuela-empondera/jesusalegria/
*** https://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Mead
**** http://susyshock.com.ar/
**** https://agenciapresentes.org/2021/02/26/claudia-rodriguez-las-travestis-tenemos-que-defender-tambien-otras-luchas-sociales/
Escrito por
Operador estético, auto gestionado y auto emancipado que dinamiza voluntades recursos humanos-materiales-tecnológicos-populares. Peru
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Activismo independiente, auto gestionado y emancipador que dinamiza voluntades recursos humanos-materiales-tecnológicos populares Puno-Peru